Taller de Audio

   


 
 


ADVERTENCIA
/ Adolfo

Apenas abrí los ojos me cegó una luz fuerte,
girando a mi alrededor veía batas blancas que cubrían enfermeras que buscaban desesperadas mis brazos
con agüjas.
Suero, pensé…poca memoria tenía de la situación que me había llevado allí.
Me invadió la desesperación ni bien noté que no podía mover mis piernas y que a penas podía manejar el habla.
De a poco, mi memoria me devolvió al último momento antes del Hospital.
Un baño sucio, orinado y yo en cuatro patas buscando el brillar.
De a poco volví a mover mis piernas, de a poco volví a mover mis brazos, llegaron las visitas, comenzaron las preguntas, terminaron las mentiras, se me dio una nueva oportunidad que pienso aprovechar.
Acá estoy, contándoles esta experiencia que espero les sirva de advertencia.

 
 


OSCURO
/ Germán

Oscuro, todo negro.
Me desespero por encontrar la luz, giro en todas las direcciones pero todo es igual… oscuro, todo negro.
Intento, peleo y me hundo con cada suspiro.
La tristeza me invade, me desespero y me hundo.
¿Donde estoy? ¿Quién soy? ¿A donde voy?
Oscuro, todo negro.
En un último intento por alcanzar la luz… pienso: ¿Qué quiero?
En ese instante empecé a ver la luz como un pequeño destello de esperanza.
Compartí, ayudé, lloré y reí. En ese momento creí y la luz apareció en miles de formas y colores.
Hoy transito el camino que quiero y elegí.
Hoy elegí estar bien, solo no pude.
En este lugar encontré esa luz y te digo a vos que estás viendo… oscuro, todo negro.
Si hacés lo que siempre hiciste nunca llegarás más lejos de donde siempre llegaste.
Las ilusiones abren tu corazón, solo tenés que tener la intrepidez de quererlas hacer realidad.

 
 


SIEMPRE SE CALLÓ
/ Javier

Y si, siempre se calló, nunca pudo hablar.
Y sin pensarlo ni verlo venir, se convirtió en adicto. Cayó en su propia trampa.
Ella lo fue llevando a su antojo y cada día que pasaba era para él una o la miel más venenosa de todas las cosas
que le habían tocado pasar o sortear.
La trampa era un pozo del cual no se veía el fondo ya que era oscuro y hondo.
En el había una escalera, el sentía poder subir.
Los días transcurrían y la superficie era cada vez más inalcanzable.
La desesperación, el miedo, el dolor, la angustia lo iba comiendo y se convertía en una plaga que comía su cuerpo
al punto de sentirse podrido, se sentía desesperado.
Y si, siempre se había callado y no pudo hablar.
Para entonces, muchos años habían pasado y sus pies rozaban el fondo.
En todo este tiempo pensó muchas veces en morirse y en otras se le pasaba que de una o otra forma iba a pode
r salir de esa trampa, su trampa.
Pero claro, siempre se calló, nunca pudo hablar.
Sin pensarlo, una mano llegó desde la superficie y se apoyó en su pecho. Esta le manifestó que se agarrara.
Después de tantos años, alguien le daba una nueva oportunidad. En un instinto se aferró y se dejó llevar…entendió que estaba en la superficie, aunque el pozo, su propia trampa, sigue estando.
Ahora escucha, interpreta y entiende que la única forma de no volver a caer es no callarse y hablar.
Gracias por esta nueva oportunidad.

 

 

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